Breve comentario cinematográfico-filosófico de un fragmento de Frenesí, penúltima película dirigida por Hitchcock en 1972, aquí.
1. El psicoanálisis en el cine
de Hitchcock.
Hay dos películas en las que
Hitchcock trata explícitamente el tema del psicoanálisis: una es Recuerda y la otra Marnie, la ladrona. Ambas tienen además una trama argumental
semejante, basada en un doble motivo de suspense: por una parte, qué oculta el
protagonista en el fondo de su mente (en ambos casos, un recuerdo infantil
reprimido[1]);
por otra, la persecución policial: ¿será atrapado el protagonista por la
policía? En Recuerda, existe un
triple motivo de suspense, ya que no sabemos si Gregory Peck es inocente o
culpable del crimen del que se le acusa; en Marnie
la ladrona sabemos desde el principio que Marnie ha cometido efectivamente
los robos.
Pero, además de estas dos
películas, gran parte del cine de Hitchcock está marcado por el psicoanálisis.
Citaremos como ejemplos:
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Fijación edípica en Psicosis... |
-Algunas películas como Encadenados, Vértigo o Los pájaros, parecen a ratos la filmación de un sueño, plagado además de símbolos[2].
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....y en Los pájaros. |
-Hitchcock presenta los
impulsos de destrucción anidando en el interior de todos los hombres: así, la
única diferencia entre el "bueno" y el "malo" es que el
segundo realiza lo que el primero desea. El ejemplo más claro es Extraños en un tren. Por eso, aceptamos
naturalmente las transferencias de culpabilidad: el protagonista merece el
castigo a causa del deseo no ejecutado[3].
-La sexualidad es una realidad
omnipresente en todas las películas de Hitchcock, sobre todo a partir de los
años 50. Por ejemplo, La ventana
indiscreta es, más que una intriga criminal, un repertorio de actitudes
ante la sexualidad. A veces, lo sexual se presenta de manera simbólica, lo que
se manifiesta sobre todo en la relación entre sexo y violencia: los asesinatos
se filman como coitos o violaciones (estrangulamiento de Extraños en un tren, la ducha de Psicosis...).
-Podemos citar también la base
argumental de algunas películas, que reproduce casi literalmente una situación
de cuento infantil de filiación edípica: así, el triángulo de Encadenados (el héroe, la doncella y el
malvado que la tiene secuestrada), o el ama de llaves de Rebeca, trasunto de la bruja-madrastra de Blancanieves.
2. Recuerda como puesta en escena del psicoanálisis.
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Cartel publicitario de Recuerda |
El guión, de Ben Hecht, es una
trama de misterio en la que este es doble: ¿es culpable Gregory Peck?, ¿qué le
ocurrió en su infancia? El psicoanálisis aparece como el único método capaz de
contestar a estas preguntas (ya que la investigación policial es totalmente
ineficaz: aquí, como en tantas películas de Hitchcock, se siente la inutilidad
de la policía, amenaza más que protección).
Se ha acusado a la película
(p. ej, Truffaut en su libro sobre Hitchcock) de ser excesivamente explicativa,
lógica y racional; estilo que desentona no solo con su tema (el inconsciente),
sino con otras películas de Hitchcock en las que este confía menos en los
diálogos y más en las sugerencias visuales. Una vez más, hay que referirse al
carácter didáctico de la película: si queremos una lección de psicoanálisis, esta es una película idónea (como también lo es, por ejemplo, Freud, pasión secreta, de Huston); si lo
que queremos es una aplicación cinematográfica del psicoanálisis, podemos
utilizar Vértigo o En compañía de lobos (o, más recientemente, Mulholland Drive).
Entre los conceptos del
psicoanálisis de Freud que se van desgranando a lo largo de la película podemos
citar los siguientes:
a) El concepto base es el de inconsciente, es decir, contenidos
mentales (recuerdos, deseos, etc.) de los que no tenemos conciencia; solo
podemos conocer sus efectos, representaciones oscuras e incomprensibles, que
son, en palabras del psicoanalista, "como las piezas de un rompecabezas
que no encajan".
b) Aparece también el concepto
de represión: olvido de los
contenidos mentales desagradables o peligrosos, como medio de defensa frente a
ellos. El mismo psicoanalista, el antiguo profesor de Ingrid Bergman, explica
la esencia de la represión y el peligro que supone para la mente: "Con
mucha frecuencia el ser humano no quiere conocer la verdad sobre sí mismo
porque cree que le va a dañar, pero se hace aún más daño intentando olvidar."
La represión se extiende al
núcleo objeto de rechazo y a otros
contenidos relacionados: así, la represión de un recuerdo de infancia
(muerte del hermano) provoca la de un acontecimiento similar (muerte del
psiquiatra), y esta a su vez necesita que se opere un cambio en la personalidad
del sujeto (olvido de toda la
existencia anterior).
c) Relacionado con el concepto
de represión aparece el de resistencia:
el sujeto sigue intentando defenderse reaccionando contra la posibilidad de que
el hecho reprimido salga a la luz. La resistencia puede tomar la forma de odio
o desprecio hacia el psiquiatra que intenta abrir las puertas del inconsciente.
Lo dice la doctora Petersen (Ingrid Bergman): "Cuando el médico descubre
la verdad del paciente, se empieza a desarrollar en este un auténtico odio
hacia el médico."
Y para apoyar la verdad de
esta afirmación, Gregory Peck reacciona así unos segundos después: "Si hay
algo que odio es una mujer sabihonda". En realidad, lo que odia es que
descubran sus secretos; la misoginia es -como casi siempre- un disfraz de
temores mucho más profundos.
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"Imagine que yo soy su padre", atajo para alcanzar la transferencia. |
d) El Complejo de Edipo no está explicado directamente (quizá por
razones de censura), pero sí hay unas cuantas alusiones:
-La más clara aparece al
principio: el enfermo que cree haber matado a su padre y se siente culpable por
ello. El énfasis no se pone en la existencia de un deseo infantil (la muerte
del padre), sino en el sentimiento de culpabilidad que sigue a ese deseo
(anuncia el tema de la culpa en el protagonista): "Hay gente que se cree
culpable de algo que no ha hecho y la causa suele remontarse a la infancia... A
veces, un niño desea que le pase algo malo a alguien[4],
y si es así, se siente culpable y crece con complejo de culpa por algo que no
fue más que una pesadilla infantil."
-Otra alusión al Complejo de
Edipo, referida ahora a la atracción erótica hacia el padre de sexo opuesto,
aparece en la salida al campo de Gregory Peck e Ingrid Bergman: "La gente se enamora porque responden a
cierto color de pelo, o tono de voz, o ademanes que les recuerdan a sus
padres." Es decir, busca en la pareja un "doble" del padre o la
madre, ya que el padre o madre real es inalcanzable.
-Finalmente, dos alusiones más
breves aparecen en el comentario del policía ("pegado a las faldas de su madre")
y la estrategia del psiquiatra ("seré la imagen de su padre"[5]).
e) Los actos fallidos, o comportamientos -supuestos "errores"-
que responden a una motivación inconsciente, pueden ser descubiertos en varios
momentos de la película:
-El tropiezo de Ingrid Bergman
al atravesar una alambrada. Gregory Peck le advierte que tenga cuidado, Ingrid
Bergman se toma a broma su advertencia y tropieza: podemos suponer que la
finalidad de este tropiezo es que Gregory Peck la tome en brazos.
-Se puede considerar también
un acto fallido la revelación involuntaria de su culpabilidad hecha por el
doctor Murchison, impropia de una persona supuestamente tan inteligente como
él (quizá, en el fondo, desea ser castigado)[6].
f) Muy próximo a los actos
fallidos aparece el mecanismo de la racionalización
o invento de justificaciones para ocultar la verdad que no se quiere admitir.
Un ejemplo: Ingrid Bergman va al dormitorio de Gregory Peck, declarando que lo
hace para comentar su libro. Un segundo después declara la verdad: "Estaba
convencida de querer comentar el libro con usted y me sorprende el subterfugio.
No tengo el menor deseo de comentarlo."
g) Se da un especial relieve a
la formación de síntomas neuróticos,
en este caso, la reacción angustiosa ante la representación que evoca el
contenido reprimido (rayas paralelas sobre fondo blanco).
h) La técnica psicoanalítica
se basa en la evocación por parte
del paciente de representaciones inconscientes a partir de otras con las que se
han asociado: se trata de recorrer estas asociaciones a la inversa, sin
atender a exigencias de razonabilidad (la apariencia de sinrazón es una forma
de resistencia: por eso lo evocado ha de ser "cuanto más raro mejor, desde
el punto de vista científico"). Tal técnica se usa en la asociación libre (escena del tren), en
la interpretación del sueño y, en la
película, en la repetición de la
experiencia inmediatamente asociada a la que originó el trauma (esquiar por
una ladera nevada)[7].
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Ojos soñados aluden a vigilantes (¿qué pensaría Freud?) |
Se trata de una de las
secuencias más didácticas: comienza explicándose la diferencia fundamental, la
que hay entre contenido manifiesto y contenido latente: "Mientras soñaba
pensaba que todo eso quería decir algo, que había otro significado que debía
descubrir."
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La rueda como sustituto del revólver (?). |
A continuación se inicia el
relato del sueño. Se puede objetar a esta secuencia que ahí termina toda la
participación del paciente, al que no se le piden nuevas asociaciones; la
labor interpretativa es realizada por los tres psiquiatras, el profesor, la
doctora Petersen y el doctor Murchison, descubriendo significados al parecer
evidentes para ellos, como extraídos de un diccionario de símbolos
(rueda=revólver, sombra alada=ángel, ojos=vigilantes, etc.).
Podemos anotar un ejemplo de condensación: el lugar es a la vez
local de juego y clínica psiquiátrica; lo que permite un desplazamiento: el personaje sin rostro, en realidad el responsable
de la clínica, aparece como el dueño del local de juego.
j) Un breve comentario sobre
el tratamiento de la sexualidad: Una película sobre el psicoanálisis no puede
ignorar sus aspectos sexuales, pero una película sobre el psicoanálisis
realizada en Estados Unidos en los años 40 debe someterse a un código de
censura que le impide mostrar éstos abiertamente.
En Recuerda, los contenidos sexuales aparecen disfrazados de forma
que un conocedor del psicoanálisis pueda descubrirlos fácilmente: Por ejemplo,
cuando Ingrid Bergman vuelve de su paseo con Gregory Peck, un doctor comenta
"La señorita ha estado trepando a
los árboles". Todo el que haya leído a Freud sabe que trepar simboliza
la actividad sexual. El simbolismo de las puertas que se abren -ejemplo de
montaje metafórico que recuerda a Eisenstein-, aunque ambiguo (en el texto
escrito del principio se habla de "abrir las puertas de la mente"),
en el contexto en que aparece parece tener también un significado sexual (en
el simbolismo onírico, la habitación representa la mujer y la puerta su órgano
genital). El sombrero, al que alude
explícitamente Ingrid Bergman cuando manifiesta su deseo de ser más femenina,
es un símbolo genital, como también lo son el cuchillo y el abrecartas.
Hay otro momento más evidente: cuando Ingrid Bergman elige comer salchicha[8].
En la otra película de
Hitchcock sobre el psicoanálisis, Marnie,
la ladrona, los contenidos sexuales son mucho más explícitos: la enfermedad
de Marnie es de naturaleza sexual (frigidez), así como el recuerdo reprimido
(intento de violación por un personaje que, si no es el padre, tiene algo de
figura paterna); los títulos de los manuales psiquiátricos también son
significativos: en Recuerda el libro
se llama El laberinto del complejo de
culpabilidad; en Marnie, Aberraciones sexuales de la mujer criminal.
Los tiempos cambian, y los asuntos sexuales pueden plantearse en 1964 mucho más
abiertamente que en 1945.
[6]En Psicopatología de la vida cotidiana,
Freud cita varios casos de actos fallidos cuyo sentido oculto es que el sujeto
se autoinflige un castigo, quizá para aliviar el sentimiento de culpa o para
evitar otro castigo mayor. Así, una mujer que había abortado, al ir a comprar
un cuadro para la habitación de otro de sus hijos, tropezó de forma estúpida y
se desfiguró horriblemente la cara, sin siquiera adelantar los brazos para
evitar o amortiguar el golpe. El análisis reveló el significado oculto de este
tropiezo: "¿Para qué te sirve comprar un cuadro a tu hijo, si has matado a
tu otro hijo?"
[7]Que yo sepa, ningún psicoanalista ha sostenido
nunca la necesidad de revivir físicamente la experiencia asociada al contenido
reprimido; de lo que se trata es de evocarla en el recuerdo reviviendo (eso sí)
la emoción originaria. El mismo profesor (representante del psicoanálisis
ortodoxo) pone reparos a este experimento. Sin embargo, desde un punto de vista
dramático es mejor para la película, ya que añade un nuevo motivo de suspense:
¿Intentará Gregory Peck matar a Ingrid Bergman?

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