viernes, 14 de febrero de 2020

Momentos estelares de la Historia del Cine (XI): En la puerta de Rashomon vivía un demonio...


En la puerta de Rashomon vivía un demonio, y dicen que se fue porque tenía miedo de los hombres...

 La peculiar forma narrativa de Rashomon, que podemos llamar perspectivista, consiste en ofrecer cuatro versiones diferentes del mismo hecho (la violación de una mujer por un bandido y el posterior asesinato de su marido). El comienzo de la película consiste en aproximaciones progresivas al hecho: el hombre que encontró el cadáver, el que supuestamente es el último que vio con vida al asesinado (excluidos los tres implicados en el hecho), el policía que detuvo al asesino… A partir de aquí comienza la exposición de las cuatro versiones: la del asesino, que trata de disminuir su culpa (dormía cuando la brisa le despertó y vio a la mujer que parecía una diosa: “si no hubiera sido por esa brisa de aire nada habría pasado”); la de la mujer, que se duele del desprecio de su marido tras la violación; la del propio muerto, que a través de una médium cuenta su versión y carga toda la culpa sobre la mujer; y finalmente, la del que supuestamente solo encontró el cadáver, pero en realidad vio más de lo que dijo, y cuenta una versión de la historia en la que ninguno de los tres implicados sale bien parado.

sábado, 25 de enero de 2020

Apuntes mínimos sobre Historia de las Religiones


EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LAS GRANDES RELIGIONES



            La presente entrada debe entenderse simplemente como un material de consulta, abreviado e incompleto, que permita una rápida visión de conjunto de los procesos históricos fundamentales que han configurado la pluralidad religiosa del mundo actual. Los puntos que aquí no se tratan (religiones de la Antigüedad, religiones sincréticas, etc.) pueden consultarse en muchos y excelentes manuales entre los que merece la pena destacar los de Mircea Eliade (Historia de las ideas y creencias religiosas) y E. O. James (Historia de las Religiones e Introducción a la Historia Comparada de las Religiones).

A)    RELIGIONES PRIMITIVAS.


             Como hemos visto en otra entrada, la ciencia de la religión del siglo XIX y principios del XX se desarrolló en buena medida como un intento de descubrir la “fase primera” o “forma elemental” de la religión. Tal intento de reconstrucción del pasado se apoyaba por un lado en los restos arqueológicos, pero sobre todo en la analogía con las costumbres y creencias religiosas de los llamados “pueblos primitivos”. Se presuponía, en general, la validez de una ley de la evolución de los pueblos según la cual cada grupo humano debía pasar por las mismas fases y en el mismo orden que todos los demás.
          Aunque estas premisas metodológicas han sido rechazadas posteriormente, las fuentes de obtención de datos siguen siendo la observación de los “pueblos primitivos” (la que se ha conservado en documentos, ya que las culturas primitivas como tales han desaparecido ya o están a punto de desaparecer) y la interpretación de yacimientos arqueológicos. Respecto a la primera, se ha constatado que las consideradas “formas simples” o “elementales” de religiosidad (culto a los antepasados, totemismo, fetichismo, etc.) no aparecen nunca aisladas, sino mezcladas con otros aspectos de la religión que los autores del siglo XIX consideraban propias de las religiones superiores: dioses supremos, leyes morales, etc. Existe una división básica en lo que se refiere a la caracterización del Ser Supremo, presente (aunque no en primer plano) en todas las religiones primitivas: Padre del cielo en los pueblos de cazadores-recolectores y pastores, Madre Tierra en algunas culturas agrícolas. Se puede constatar, como dato universal, la presencia de rituales de muerte y resurrección.
Respecto a los restos arqueológicos, es evidente que testimonian la existencia de creencias religiosas en la Prehistoria, e incluso nos autorizan a conjeturar la naturaleza de tales creencias; por ejemplo:
Enterramiento en posición fetal y con objetos personales
-Los enterramientos muestran claramente la creencia en una supervivencia tras la muerte (muertos enterrados junto a objetos personales, comida, animales de compañía, etc.). El mismo hecho del enterramiento y la posición fetal en que, a veces, es colocado el difunto sugieren también la concepción de la muerte como “nuevo nacimiento”. Es asimismo significativo que, entre los hombres de Neandertal, los cadáveres se encuentran siempre enterrados de lado y con la cabeza orientada al Este (¿indicio de culto solar?).

viernes, 17 de enero de 2020

Apuntes mínimos sobre Historia de la Ciencia de la Religión


            1. ENFOQUES EN EL ESTUDIO DE LA RELIGIÓN


            1.1. Confesionalidad y aconfesionalidad.


            La primera diferencia significativa que hay que señalar en el estudio de la religión es si este estudio se hace desde dentro o desde fuera de la propia religión que se estudia. Expresarse en estos términos es, por supuesto, poco preciso y puede inducir a confusión; hay que aclarar que no se habla tanto de la situación personal del estudioso (su pertenencia a una confesión religiosa, sus creencias sobre el tema...) cuanto del método utilizado: los presupuestos de este, ¿se derivan de una creencia o son independientes de ella?
            En este sentido, hay que decir que el estudio confesional de la religión es casi tan antiguo como la religión misma; en todas las tradiciones religiosas existen maestros y discípulos que estudian las enseñanzas de los maestros, textos sagrados cuyo sentido auténtico trata de captarse, lo cual da lugar muchas veces a nuevos textos que discuten, aclaran, aplican... el significado de los primeros, etc. Este es el proceso que ha dado lugar a la teología en las religiones desarrolla­das.
            Lo que es relativamente nuevo (siglos XVII-XVIII) es el estudio de la reli­gión a partir de presupuestos no confesionales. Las condiciones que hacen posible la aparición de la ciencia de la religión son básicamente dos:
La Paz de Augsburgo, (tímido) inicio de la libertad de conciencia
            a) La progresiva autonomía de la razón respecto de la autoridad religiosa, que ha dejado de ser única. Las confesiones religiosas minoritarias reclaman la libertad del individuo para la práctica de la religión, pero este derecho va acompañado del derecho de juzgar en materia religiosa de acuerdo con la propia conciencia (libertad de conciencia); en definitiva, la razón se convierte en juez de la religión.
            b) Por otro lado, los descubrimientos geográficos y la exploración de tierras desconocidas aportan gran cantidad de datos sobre las creencias y costumbres religiosas de los pueblos alejados culturalmente. Esta acumulación de datos será la base, primero, de un estudio comparativo, y, a partir del siglo XIX, de las diferentes teorías explicativas que pretenden dar razón de los fenómenos religiosos. 

            1.2. El estudio histórico-literario de las tradiciones religiosas.


viernes, 10 de enero de 2020

Ética y Divinidad

Texto de la conferencia pronunciada en la Fundación Universitaria Española en febrero de 2001

 

 

                      Prólogo socrático


Eutifrón: ¿qué es "lo piadoso"?
Uno de los tópicos más repetidos entre los filósofos es la sentencia pronunciada por Alfred Whitehead según la cual “toda la historia de la filosofía se reduce a una edición de las obras completas de Platón con anotaciones a pie de página”. Sin juzgar la exactitud o exageración de semejante tópico, voy a seguir el camino sugerido por Whitehead experimentando las posibilidades que un diálogo con Platón ofrece para el tratamiento en profundidad de un problema filosófico. Se puede decir que esta reflexión consiste en anotaciones a un diálogo platónico, concretamente el Eutifrón, texto sorprendente al menos por dos motivos: a) Nos encontramos en los inicios de la Filosofía, y las derivaciones del problema que aquí aparecen apenas esbozadas son exactamente las mismas que posteriormente desarrollarán todos los autores preocupados por el asunto (de hecho, nuestro recorrido por el problema, en parte histórico, se hará al hilo de las sugerencias del Eutifrón); b) El autor del texto, Platón, no ha elaborado todavía su sistema, se limita a recoger las enseñanzas de Sócrates seguramente buscando entender el significado de su muerte y, relacionado con esta, la acusación de “impiedad” de que fue objeto. La obra aparece pegada a unas circunstancias históricas muy concretas, ni siquiera se inserta en un sistema filosófico ya elaborado, y sin embargo alcanza un grado de universalidad y perennidad filosóficas muy superior al de cualquier diálogo de la misma época (exceptuando, por su importancia histórica, Apología de Sócrates y Critón).

martes, 19 de noviembre de 2019

Lo Terrorífico en la Historia de las Religiones



Aunque la evolución de las religiones y su progresiva moralización  tienden a dejar de lado las manifestaciones aterradoras del Misterio tremendo (R. Otto), no hay que olvidar que prácticamente todas las religiones han pasado por esa etapa y todavía conservan restos de ella en su forma actual.



sábado, 12 de octubre de 2019

Hasta que regreses a la tierra



Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que regreses a la tierra… (Génesis 4, 19).
 
       -Papi, ¿qué es eso de regresar a la tierra? –preguntó el pequeño Abel al  tiempo que vadeaba el riachuelo que no puede cruzarse dos veces, el mismo que hace muchísimos años, cuando aún no se habían inventado los cercados, las puertas con cerrojo ni las fronteras entre países, señalaba el final del jardín de Edén.
Arrugando la simiesca faz, su padre cayó entonces en la cuenta de que no tenía la menor idea.

sábado, 6 de julio de 2019

Sobre la desmitologización

Jaspers contra Bultmann


Bultmann y Jaspers, teología y filosofía.

        La polémica entre el filósofo Karl Jaspers y el teólogo Rudolf Bultmann co­mien­za con  la conferencia que el primero, invitado por un grupo de teólogos, dedicó al tema de la desmitologización. Esta conferencia fue publicada posteriormente con el títu­lo Verdad y desgracia de la desmitologización de Bultmann.
Bultmann contestó a esta conferencia con el artículo En torno a la desmitolo­gi­za­ción, publicado en 1953. Dado que el texto de Jaspers contenía valoraciones excesiva­mente radicales sobre la persona y la obra de Bultmann (que el propio Jaspers hubo de explicar y corregir parcialmente después), el teólogo denunció en este escrito la falta, por parte del filósofo, de una auténtica voluntad de diálogo al modo socrático.
Más moderado en el tono que en la primera ocasión, Jaspers volvió al tema de la desmitologización en una carta abierta dirigida a Bultmann, que apareció publicada como Réplica a la contestación de Rudolf Bultmann.
Los tres escritos se hallan reunidos en un mismo volumen, publicado por la Edi­torial Sur de Buenos Aires en 1968, que incluye asimismo el ensayo teológico Jesús, de Rudolf Bultmann. Todas las citas se refieren a esta edición, y en cada una de ellas aparece no solo la página, sino también el título abreviado del texto de que se trata.
En la presente entrada me limito a hacer una recensión de la po­­­lémica, apoyada en abundantes citas y sin tomar partido, aunque, debido al origen del tra­bajo (un seminario sobre Jaspers) y a mi circunstancia personal (soy filósofo, no teó­logo, aunque interesado por las cuestiones teológicas), el punto de vista y argumentos de Jaspers aparezcan más destacados que los de Bultmann.

domingo, 24 de marzo de 2019

Textos de Kant para la EVAU

La presente entrada es una actualización de otra ya publicada, actualización necesaria al haber sido sustituido el texto empleado en los últimos años (Prólogo a la 2ª edición de Crítica de la razón pura) por otro distinto ("Introducción" de Crítica de la razón pura). Incluimos a continuación cuatro fragmentos del texto propuesto para el presente curso y (suponemos) los sucesivos, seguido cada uno de ellos de un ejemplo de posible respuesta a la pregunta 1 del examen de la EVAU en la Comunidad de Madrid.
Cada fragmento se trabaja siguiendo un mismo esquema:
a) Líneas introductorias que resumen brevemente el contenido del texto en su conjunto.
b) Explicación y breve análisis de las ideas que aparecen en el fragmento y su relación.
c) Síntesis final: esquema que muestra los resultados del punto anterior.

Fragmento nº 1

“No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia... Mas si bien todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no por eso se origina todo él en la experiencia. Pues bien podría ser que nuestro conocimiento de experiencia fuera compuesto de lo que recibimos por medio de impresiones y de lo que nuestra propia facultad de conocer (con ocasión tan solo de las impresiones sensibles) proporciona por sí misma, sin que distingamos este añadido de aquella materia fundamental hasta que un largo ejercicio nos ha hecho atentos a ello y hábiles en separar ambas cosas. Es pues por lo menos una cuestión que necesita de una detenida investigación y que no ha de resolverse enseguida a primera vista, la de si hay un conocimiento semejante, independiente de la experiencia y aún de toda impresión de los sentidos. Esos conocimientos se llaman a priori y se distinguen de los empíricos, que tienen sus fuentes a posteriori, a saber, en la experiencia.”

Kant: Crítica de la razón pura, introducción



El texto pertenece a la Introducción de la “Crítica de la razón pura” de I. Kant, donde este autor plantea el problema que tratará de resolver en dicha obra: ¿cómo es posible la ciencia?, pregunta que considera equivalente a esta otra: ¿cómo son posibles los juicios sintéticos a priori? (pues solo unos principios que son a la vez informativos e independientes de la experiencia pueden aportar la base para un conocimiento universal y necesario). En este fragmento, situado al principio de la mencionada “Introducción”, Kant anuncia el propósito de la investigación que llevará a cabo partiendo de la distinción entre dos expresiones aparentemente equivalentes: “todo conocimiento comienza con la experiencia” y “todo conocimiento procede de (o se origina en) la experiencia”; expresiones con un significado claramente distinto que lleva a Kant a aceptar la primera y rechazar la segunda.

domingo, 26 de agosto de 2018

Momentos estelares de la Historia del Cine (X): Si Dios no existiera...


Y van pasando los años, y ya has ido juntando ¿cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta y tantos...?, y te acuerdas como si fuera ayer de cuando cumpliste los veinte y algún aguafiestas te explicó que a partir de ese momento los años pasarían sin que te enteraras, y por fin te has dado cuenta de que tenía razón, y has visto que cada vez más gente que ha significado mucho en tu vida desaparece de ella para siempre, y empiezas a pensar que esto de la muerte no es ninguna tontería y que está más cerca de lo que siempre habías querido creer, y te resistes a proclamar solemnemente que “envejecer es una puta mierda” (Sabina dixit) porque todavía finges estar convencido de que algo bueno debe de tener llegar a donde has llegado, y miras hacia atrás y piensas en lo que ha sido tu vida y en lo que esperabas que fuera, y constatas la enorme diferencia entre una cosa y la otra, y te preguntas ¿para qué he vivido?, pregunta que transformas en seguida en esta otra: ¿para qué estoy viviendo?, como queriendo autoconvencerte de que esto todavía no ha acabado y que lo mejor está todavía por llegar aunque la realidad desmienta esta creencia en los mil ejemplos que conoces, y haces de ese ¿para qué? la clave decisiva que esconde el valor de la existencia, lo que hace que, en el fondo, sí importe vivir o haber vivido, y finalmente quieres creer que ese valor no terminará en nada como tus pobres huesos y que siempre serás algo más que un pensamiento perdido entre tantos pensamientos que alguien pensó una vez pero de los que ya nadie se acuerda…
Existencia crucificada.
Y entonces redescubres lo que ya sabía Platón: que solo puede haber valor y sentido reales si están sostenidos en la permanencia, pues de otra forma todo pasa y nada queda, lo que hoy vale mucho mañana será una puta mierda, y en cuestión de pocos años todo (lo que sentimos, pensamos, vivimos y somos) dará literalmente lo mismo. No valen medias tintas: o todo acaba engullido por la corriente del devenir, o hay un valor que perdura, que no puede ser otro distinto de lo que hemos dado en llamar Dios. Por eso “si Dios no existe todo está permitido” no significa que Dios sea el vigilante plasta al que hay que suprimir para ser libres y respirar lejos de asfixiantes prohibiciones, sino algo mucho más serio y profundo en lo que no queremos pensar: que si la eternidad solo es una fantasía urdida por el mortal que no soporta tener que morir, todo valor acabará desapareciendo y cualquier juicio sobre la importancia de algo solo es una forma de autoengaño, un no querer asumir que nada importa cuando la muerte tiene la última palabra y la única definitiva. Palabra que todos sabemos que solo puede ser una: no-ser; o lo que es lo mismo: nada.