1. ENFOQUES EN EL ESTUDIO DE LA RELIGIÓN
1.1. Confesionalidad y aconfesionalidad.
La primera diferencia significativa que hay que señalar
en el estudio de la religión es si este estudio se hace desde dentro o desde
fuera de la propia religión que se estudia. Expresarse en estos términos
es, por supuesto, poco preciso y puede inducir a confusión; hay que aclarar que
no se habla tanto de la situación personal del estudioso (su pertenencia
a una confesión religiosa, sus creencias sobre el tema...) cuanto del método
utilizado: los presupuestos de este, ¿se derivan de una creencia o son
independientes de ella?
En este sentido, hay que decir que el estudio confesional
de la religión es casi tan antiguo como la religión misma; en todas las
tradiciones religiosas existen maestros y discípulos que estudian las
enseñanzas de los maestros, textos sagrados cuyo sentido auténtico trata de
captarse, lo cual da lugar muchas veces a nuevos textos que discuten, aclaran,
aplican... el significado de los primeros, etc. Este es el proceso que ha dado
lugar a la teología en las religiones desarrolladas.
Lo que es relativamente nuevo (siglos XVII-XVIII) es el
estudio de la religión a partir de presupuestos no confesionales. Las
condiciones que hacen posible la aparición de la ciencia de la religión son
básicamente dos:
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| La Paz de Augsburgo, (tímido) inicio de la libertad de conciencia |
b) Por otro lado, los descubrimientos geográficos y la
exploración de tierras desconocidas aportan gran cantidad de datos sobre las
creencias y costumbres religiosas de los pueblos alejados culturalmente. Esta acumulación
de datos será la base, primero, de un estudio comparativo, y, a partir del
siglo XIX, de las diferentes teorías explicativas que pretenden dar razón de
los fenómenos religiosos.
